El desastre de Annual (1)

Inicio una serie de artículos sobre el desastre de Annual, la mayor derrota del ejército español en el siglo XX. Un acontecimiento que marcó el devenir inmediato de España y que tuvo consecuencias a corto, medio y largo plazo.

Mi pretensión es trazar una visión amplia del primer tercio de siglo en la península tratando de sobrepasar lugares comunes, en el bien entendido que explicar historia es seleccionar aquello que se piensa que es más relevante. Tarea titánica tener como objetivo explicar la verdad de los hechos cuando sabes que nunca conocerás el todo y que sólo una paciente tarea investigadora te irá acercando a algo que siempre tendrá más de brocha gorda que de pincel fino. Evitar el anacronismo, impedir que filtros ideológicos, intereses patrios, oligárquicos o de cualquier otro tipo envenenen el relato por intereses y objetivos que nada tienen que ver con el ejercicio de la ciencia. Algo nada fácil y, posiblemente, imposible de alcanzar en toda su amplitud, al fin y al cabo se trata de un ser humano explicando la evolución en sociedad, en sentido amplio, de los seres humanos y, cómo tal, sujeto a todo tipo de creencias, influencias, sin olvidar el devenir personal sujeto al conocimiento que día a día se adquiere modificando ideas antaño casi inamovibles y después olvidadas y a las circunstancias personales.

Me gusta la historia, ese es mi punto de partida y me gusta el periodo que voy a tratar teniendo en cuenta las premisas anteriores y que lo único que puedo prometer es que trataré de cumplirlas a rajatabla. Los historiadores no tenemos juramento hipocrático pero hace tiempo me propuse una máxima de obligado cumplimiento: ni mentiras, ni verdades a medias, nada que no avale el estudio serio de la historia y no hablar de lo que no se sabe. Y, por supuesto, la narración que debe ser para doctos y para niños, como escribió Marc Bloch. Contar historias, el arte más antiguo de la humanidad al que hay que rendir homenaje y pleitesía, puede cambiar el formato y el soporte pero siempre queda la buena narración.

Mi intención es esta, después los que lean este blog decidirán si he estado acertado o no y si se enganchan a la siguiente entrega

Publicado por luismi

Historiador, educador y novelista

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