Carlistas y caciques: 18 de julio de 1936 (4)

Carlistas

Soy del parecer que hay dos elementos que han marcado la historia de España: el carlismo y el caciquismo. No me estoy refiriendo a los hechos concretos protagonizados por los que así podríamos calificar sino a la impronta que han dejado en el modo de pensar y actuar, una auténtica hegemonía (en el sentido gramsciano) sobre la sociedad española que se manifiesta en todos los ámbitos.

Permítaseme, aunque estos artículos están dirigidos a explorar lo sucedido el 18 de julio de 1936, que hoy glose este asunto pero, además, añada ejemplos actuales, al fin y al cabo una de las muchas utilidades de la historia.

El carlismo. Nacido como consecuencia del lío dinástico provocado por la derogación de la ley sálica borbónica que impedía reinar a las mujeres aupando al trono de España a Isabel II, hija de Fernando VII, ante la negativa del hermano del rey, Carlos María Isidro, que ya se veía entronizado. Dejemos el problema familiar. Tres guerras carlistas sacuden el siglo XIX español e, incluso, se habla de cuarta guerra ya que la intervención de los carlistas en la guerra civil, instruidos militarmente en la Italis musoliniana, fue si no decisiva, notoria. “Dios, patria y rey” es el lema, que más allá de algo político, es una forma de pensamiento y de vida. La tradición, el inmovilismo, lo que siempre ha sido, por lo tanto, el dogma. Y todo el mundo sabe que el dogma es intransigente, eterno, inmutable, etc. El fascismo fue algo importado, el carlismo es autóctono, me atrevo a decir que una extrema derecha particular capaz en su día de tomar las armas, incluido el 36, y siempre presente en una forma de entender la política y el país. Una línea que podemos seguir desde el inicio cuando se visualiza en forma de movimiento allá por la década de los 30 de 1800 que continuó durante todo el siglo terminando por aceptar la rama isabelina de la familia Borbón pero anidando de manera profunda en otras corrientes, fundamentalmente los nacionalismo vasco y catalán. El PNV es fundación carlista y el EAJ cuyo sentido es Dios y leyes viejas así lo proclama. Y el catalán claramente hunde sus raíces en esa concepción romántica de lo rural frente a lo urbano, lo natural donde discurre la verdadera esencia metafísica de lo catalán. Pensemos en los líderes actuales de esos grupos. El vasco más pragmático, Bilbao siempre fue liberal, mientras el catalán inclinado cada vez más a esa nebulosa de confundir los conceptos con la realidad que impregna cualquier dogmatismo. Y no hay que mirar sólo a la derecha sino también a la izquierda, en el caso concreto de Cataluña muy claramente, y en el caso español algunas cuestiones que se han convertido en un dogma de carácter populista que santifica las decisiones adoptadas por unas etéreas bases de carácter roussonianas. Y, por último, considero que nuestra extrema derecha es el carlismo, ahora tenemos un partido de esa tendencia bien visible. háganse las comparaciones pertinentes.

Y el caciquismo. Joaquín Costa advirtió contra él. El control de alguien todo poderoso en su territorio que actúa al margen de cualquier consideración y que practica lo del fin justifica los medios. Una manera de actuar santificada políticamente por el sistema canovista a partir de 1874 y que se extiende en el tiempo, alineándose claramente contra la República, exibiendo su poder durante el franquismo y enquistándose en la mentalidad nacional como el carlismo ¿No es la violencia de género una manifestación caciquil? La izquierda no es ajena a él. El PSOE fue fundado en aquella época y para sobrevivir en territorio donde el caciquismo era más visible y contundente, como Anadalucía, tuvo que montar estructuras igual de duras y contundentes. Es la época de los grandes líderes, desde Pablo Iglesias hasta su muerte en 1925 y también los de los anarquistas que dirigen la organización con mano de hierro, Seguí, Pestaña o Durruti. El caciquismo es también una forma de actuar y hacer, es más, muy práctica a veces escondida bajo el manto de una supuesta democracia. Los caciques de los años 30 se enfrentaron a lo que consideraban les quitaba el poder, actuaron como paramilitares en los pueblos en los “paseos” y señalando a los otros. Todo para mantener una forma de poder que consideraban era suyo por derecho. ¿Son las formas de la derecha española cuando pierde las elecciones una nueva manera de reacción caciquil tras perder lo que consideran les pertenece por derecho ancestral? Háganse las comparaciones pertinentes…

Salud

Publicado por luismi

Historiador, educador y novelista

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