La Comuna de París

Hace unos días escribí otro artículo anunciando el aniversario y lo que no debía hacerse con él (https://wordpress.com/post/cliomusadelahistoria.com/318)

El 18 de marzo se conmemoró el comienzo de la revuelta hace 150 años. Algunos diarios se han hecho eco del acontecimiento y, al contrario de otros aniversarios no podemos decir que haya habido un desembarco de publicaciones o documentales sobre el asunto.

París parece tener el monopolio de las revoluciones,1789,1820, 1830, 1848, 1871 y podríamos añadir la de mayo de 1968, siempre con matices, y hasta la revuelta de los chalecos amarillos.

La de 1871 revistió un elemento novedoso con respecto a las anteriores, la ausencia de la burguesía como inspiradora de la revuelta. Las clases populares habían participado en las anteriores pero ahora la dirigían. Quizás ese fuera el motivo de como fue reprimida sin piedad por las fuerzas gubernamentales con el apoyo de algunos intelectuales. París escapó al control del gobierno en un momento difícil con las fuerzas prusianas a las puertas de la capital tras la derrota en Sedán. Por primera vez el mundo proletario surgido de la Primera Revolución Industrial y cuyos representantes estaban reunidos en el seno de la 1º Internacional tenían un ejemplo tangible de revuelta. Marx y Bakunin hicieron sus interpretaciones contraponiendo la falta de organización como causa del fracaso y la espontaneidad del movimiento revolucionario, lectura que acrecentó la separación entra Socialismo y Anarquismo terminando en ruptura con caminos divergentes.

Y otro fenómeno. Al margen de las propuestas de los “communards” el tremendo muro de silencio que se alzó sobre los acontecimientos, la desmemoria de los sucedido. Nunca un hecho tan significativo tuvo tan poca proyección y, por eso mismo se convirtió en poco significativo. El trabajo llevado a cabo por las fuerzas, de todo tipo, gubernamentales francesas, relegó el levantamiento a los cementerios y al “Sacre Coeur”. París se pacificó, todo volvió a la rutinaria normalidad, nunca sucedió. “La belle èpoque” amanecía, decir París era sinónimo de arte, alegría, noches de cabaret y del buen vivir. Los cañones de agosto de 1914 la despertaron del sueño.

Publicado por luismi

Historiador, educador y novelista

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