La necesaria revisión del papel de la Historia en la escuela

Título largo pero inequívoco. Para quien esto escribe es necesaria una revisión de la asignatura de Historia en su conjunto, pero como eso resulta altamente ambicioso y una de las virtudes de este oficio nuestro es la síntesis, trataré de que así sea, en el bien entendido de que cada uno de los puntos que a continuación se exponen, es ampliable, discutible y susceptible de desarrollo más amplio.

1 ¿Por qué?

Porque creo que se pierde una gran oportunidad con una asignatura que tradicionalmente se recibe de manera acrítica, sin método empirista que la justifique y basada fundamentalmente en la memoria y su reproducción mecánica. Es la materia que nos habla de la humanidad, de su legado, que nos pertenece a todos y tenemos la obligación de preservar y transmitir.

2 Eliminar el anacronismo

El pecado capital del que quiere explicar historia, ver el pasado con ojos de presente (presentismo) Algo difícil de conseguir pero mucho más si lo que se quiere es eso precisamente. Una explicación lineal que justifique argumentalmente las pretensiones políticas de algunos.

3 Eliminar las lecturas falsas

Las hay. Un curso como el segundo de bachillerato, el único en el que la mayoría tendrá como única referencia histórica española se pueden hacer dos lecturas interesadas. La primera la del libro de texto, herramienta en la que sin filtro ninguno y dependiendo de las comunidades autónomas, se cuelan sin ningún rubor parrafadas ajenas a la Historia relacionadas con la supuesta existencia de idiosincrasias propias que se aplican al campo histórico introduciendo un elemento distorsionador, un filtro a través del cual se ha de ver la historia particular oponiéndola a la general.

La segunda. El profesor/a que se cree llamado a cuestiones más altas o, simplemente que reproduce sin ningún tipo de crítica o reflexión lo dado.

4 Hacer Historia

Enlazando con lo anterior. Es deber del profesor/a hacer de historiador/a. Reproducir lo que pone el libro de texto lo puede hacer cualquiera. Si quieres al oficio hay que ejercerlo. Hay que enseñar el por qué dice eso el libro, aprender a interrogar a los acontecimientos y a las fuentes, ser críticos para escapar de los lugares comunes a los que el anacronismo nos ha conducido dominando el terreno de la Historia para alegría de dogmáticos indocumentados que piensan que así todo lo que hagan está justificado.

5 No estamos llamados a grandes empresas patrióticas

Estamos llamados a explicar el pasado de la humanidad basándonos en datos y dialogando para llegar a puntos de consenso que han de ser puramente históricos. No estamos para reconciliar a nadie ni para elevar el orgullo patrio, sino para explicar el pasado, más lejano o más cercano. La reconciliación no vendrá por obviar la Guerra Civil española sino por explicarla “históricamente” en su conjunto. El presente de Hungría, requiere de conocer su pasado comunista, el de Alemania, el del nazismo. Sólo así, desde la escuela, explicando y haciéndoles participar científica y críticamente, enseñando a preguntar, eso se conseguirá.

6 La historia será universal o no será

Un gran déficit de la enseñanza de la Historia, la falta de comparación, el “Spain is different”, con el resto. Así la Guerra del 36 estaba ya en Viriato y en un supuesto espíritu cainita ajeno, por supuesto, a la periferia, nada que ver con el resto del continente donde la democracia y los valores humanos brillaban frente al salvajismo del centro peninsular. Si actuamos como historiadores de verdad ese arquetipo se viene inmediatamente abajo al ver el conjunto, al menos de Europa en aquellos años.

Una sola asignatura de Historia Contemporánea Universal en Bachillerato repitiendo el mismo esquema que en 4º de la ESO y sólo para el 1º de Humanidades y CCSS o el Artístico, laguna para la formación integral de los de Ciencias y Tecnología, como si estos campos fuesen ajenos al devenir humano.

Hasta aquí este breve compendio de lo que pienso que debería ser la materia de Historia en el Bachillerato y que, si conseguimos sacarla de su uso partidista tiene un gran, un enorme objetivo, hacer buenas personas, ciudadanos y ciudadanas libres que tengan el progreso y el bienestar de la humanidad como una de las respuestas a aquellas tres preguntas que dijo Cicerón todo el mundo debe hacerse ¿Con quién compartiré mi vida? ¿A qué me dedicaré? y ¿En qué empresa empeñaré mis esfuerzos?

Salud

Publicado por luismi

Historiador, educador y novelista

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